Espriplopio, Just For Fun

Llegó, ¡por fin lo tenemos aquí! Empezamos el fin de semana, o lo que es lo mismo, comienza The Espriplopio time 🙂 ¿Por qué?  Porque la larga semana laboral queda aparcada y afloran los planazos en compañía; porque se acabó la obligación de madrugar, todo el mundo está de mejor humor y dispuestos a darlo todo; porque le tiempo acompañará y el Sol alegra los corazones. The Espriplopio time se asocia a risas y millones de sonrisas, osea, weekend. ¡la caja grabadora de carcajadas empieza a echar humo!

Dejarse llevar por la música no tiene precio. Bailar como si tu cuerpo no te perteneciera y sentir que eres puro ritmo es una emoción única. Aprovecho para buscar complicidad bailona en los demás y comprobar que también ellos son felices. Nos reímos, lo pasamos bien y espriplopeamos sin importarnos el mañana. Solo echo de menos que no estés aquí conmigo. Tú y tu risa contagiosa. La recuerdo, pero me encantaría escucharla ahora mismo. Me conformo porque suenan los Herman Dune. Este vídeo siempre me pone de buen humor. ¡Ojalá pudiera verte pronto! 🙂

Corría el año 1895 cuando Louis Lumière rodó la que se considera la primera película de ficción de la historia del cine: “L’arroseur arrosé” (el regador regado), uno corto de 44 segundos con un argumento la mar de simple: un chico pisa la manguera de un jardinero que está regando sin que se dé cuenta, haciendo que el jardinero la inspeccione para ver qué ocurre y en ese momento ¡chas! el chico levanta el pie y el jardinero se queda todo mojado. Bueno, ya. No se trata de un humor cínico o irónico, pero es que estamos hablando de finales del XIX con unos espectadores alucinando con la pantalla y con el gag. Seguro que en los cines se oyeron sonoras carcajadas y podría ser que The Esprilopio ya corriera por ahí e intentara captarlas.

¡No te pierdas esta obra de arte!

¿Espri… qué? #2

“Espriopo (sic) es un señor que se ríe pero que no tiene boca.” (Dibujado por Candela, 2 años)

En 1999, el neurólogo Robert Provide y su equipo de la Universidad de Maryland presentaron los resultados de un estudio cuanto menos divertido: durante años sus privilegiados cerebritos investigaron sobre la risa. Llegaron a varias conclusiones, pero la que más nos ha llamado la atención es que, según las palabras del propio doctor, la risa raramente se produce en soledad. Nos reimos y sonreimos rodeados de otras personas porque la risa no deja de ser un mensaje que enviamos a los demás.

¿Risa = compañía? Un eslogan de los más sugerente 🙂

¡Queremos risas en la mejor de las compañías!

El baile y la sonrisa

En The Espriplopio seguimos compartiendo con vosotros aquellos videoclips que por alguna razón hacen que sonriamos.

Hoy es el turno de un videoclip de Fat Boy Slim, que entre todos sus alocados videos hemos elegido este y ahora vereis porque, es que el bailoteo que se marca Chris Walken ha pasado a la historia dentro de la música, incluso se le llego a comparar con el mítico Thriller de Michael Jackson.

Todos a bailar y a reír!!

 

Podéis seguir nuestras canciones en nuestra playlist de Spotify

La máquina de risas The Espriplopio debe su nombre a un filósofo alemán de finales del siglo XIX, Thomas A. Espriplopio (Düsseldorf, 1894 – ?). Huyendo de la tradición racionalista, Espriplopio basó su breve obra en un humanismo que él denominó “Pequeños gestos que hacen la vida feliz”. Su postura en favor del optimismo fue duramente denigrada por sus contemporáneos, quienes jamás lo consideraron un pensador a tener en cuenta. Por su parte, ni la feroz industrialización alemana ni las dos guerras mundiales consiguieron modificar un ápice sus risueños principios. Fue, precisamente, en el periodo de entreguerras cuando su filosofía tuvo más seguidores, debido a las carencias y al terror vivido. Su pista se perdió con la llegada de los nazis al poder. Dicen quienes lo conocieron que nunca perdió su (singular) sonrisa.

Retrato de Thomas A. Espriplopio y su particular sonrisa

El siguiente texto es una transcripción de los pocos comentarios que sobre Thomas A. Espriplopio se pueden encontrar en la red. La veracidad de los datos no ha sido contrastada.
Jordi C.
Jejeje, pero este Thomas debe estar ya muerto. Yo creo que su tumba está en el cementerio de Copenaghe, junto a la de Kierkegaard. El filósofo del pesimismo y del optimismo compartiendo camposanto.
Rafa G.
Dicen los eruditos que ambos solo coincidían en dos cosas: la misma sonrisa bobalicona y una pasión desmedida, casi infantil, por las galletas de mantequilla.
Jordi C.
De hecho, según la Wikipedia, la obra de juventud de Soren se vuelve más sombría, cuando su madre le castiga sin galletas de mantequilla durante un mes. En sus escritos póstumos confesará que nunca pudo encontrar ninguna galleta como las que devoraba de niño.
Rafa G.
La mamá nunca le dijo a su hijo Soren que el secreto de aquellas deliciosas galletas era el jengibre. Lo empezó a utilizar cuando él era pequeño como remedio para las náuseas. (Desde bebé, K. siempre fue muy vomitón). Sin saberlo, se aficionó porque el jengibre también es un estimulante del sistema nervioso central. ¡Tan abatido!, siempre él. Por su parte, lo que estimulaba a Espriplopio eran un par de combinados. No dos tipos diferentes, sino tomarlos a pares; uno detrás de otro. ¡Qué curioso! También había jengibre de por medio. E. bebía Ginger Ale con whisky y siempre pensó que, lo que lo activaba, precisamente, era esto último.